
El Tai Chi es una de las artes marciales más populares y peor comprendidos en occidente.
Seguramente lo asociamos con un grupo de gente de la tercera edad moviéndose en cámara lenta en algún un espacio público.
Esta es la parte visible del Tai Chi… pero es mucho, mucho más.
Su nombre correcto es Tai Chi Chuan (o Taijiquan según las nuevas traducciones) y significa boxeo último supremo o boxeo de la realidad última.
A mediados del siglo XX algunos maestros de China continental decidieron modificar los aspectos tradicionales de la enseñanza con el objeto de difundirlo de forma masiva. En esta decisión intervinieron aspectos filosóficos (llevar los beneficios de la práctica al mayor número de personas) y también políticos (el régimen comunista siempre apoyaba la masificación de las artes marciales, sobre todo si esto las desvinculaba de sus aspectos espirituales y conseguían relegarlos a la mera categoría de gimnasia).
De esa manera llega a occidente: casi siempre expuesto como una simple serie de ejercicios beneficiosos para la salud psico-física.
En los institutos de enseñanza y clubes se lo suele enseñar como complemento a actividades físicas más intensas o como ejercicio de bajo impacto para combatir el estrés.
Es cierto que las bondades de la práctica del Tai Chi son numerosas, pero la mera concatenación de movimientos y posturas no es más que la “cáscara” de una disciplina mucho más amplia.
Por esta razón muchos desconocen que en sus orígenes era un arte marcial, altamente efectivo y que sometía a sus practicantes a un duro entrenamiento, (tanto que se dice que los hijos de un maestro huyeron de su casa para escapar de las rígidas prácticas a las que eran sometidos).
En la enseñanza tradicional se tardaban 2 años en aprender una serie completa, se la consideraba irrelevante a la hora de determinar el avance del practicante. Se ponía énfasis en la repetición de los movimientos por separado y a los ejercicios de empuje de manos o tui shou. Como vemos era una práctica totalmente opuesta a la que conocemos en occidente. Tanto que muchos de los combatientes más famosos de China eran maestros en este arte marcial.
De todas formas, el Tai Chi Chuan aún en su forma más light, provoca innumerables mejoras a nivel muscular, articular, de coordinación, propiocepción, etc. Ahí radica la grandeza de este arte.
Pero los maestros nos dicen que necesita de tres pilares: parte física, mental y marcial o estará incompleto.
Incluso si no lo orientamos a la defensa personal, su aplicación marcial abre nuevas perspectivas a nuestra capacidad física, nos ayuda a entender el cómo y el porqué de ciertos movimientos, nos vuelve practicantes más sólidos.
Lamentablemente es raro encontrar profesores que orienten su enseñanza hacia este punto, sobre todo porque no es rentable.
Aunque hay una corriente de recuperación de los sistemas tradicionales que avanza lentamente.
Habrá que darle tiempo…

¡A practicar!
lord_calaver@