
El chiste es el relato corto o dibujo destinado a provocar la risa. Dentro de la categoría de lo cómico, el chiste se distingue de las demás formas por su brevedad anecdótica, lo que facilita su memorización y su amplia difusión popular.
Al ser generalmente transmitido de forma oral, el chiste literario experimenta frecuentes alteraciones que dan lugar a distintas versiones. Esta continua reelaboración a que son sometidos los chistes hace que sea muy difícil precisar quién es su autor, presentándose a menudo como productos anónimos de elaboración colectiva. Ello no sucede, en cambio, con otras obras cómicas de mayor extensión y complejidad anecdótica que ofrecen mayores inconvenientes a la repetición oral. Muchas veces un chiste no es más que un pequeño fragmento desgajado de una obra cómica de mayor envergadura; en este sentido, podría ser comparado con el gag cinematográfico, ingrediente esencial del cine cómico. En ambos casos se trata de mostrar un aspecto ridículo o grotesco de un determinado personaje o de una situación.
El chiste literario este se apoya en unas técnicas verbales muy concretas y de naturaleza idéntica a las que emplea la expresión poética; sin embargo, mientras la finalidad de la poesía es producir la emoción estética, la del chiste es provocar la risa.
Otro grupo muy numeroso de chistes se consiguen mediante “juegos de palabras” o de doble sentido, polisemia, pronunciación defectuosa y equívocos lingüísticos etc. En cuanto a su temática e intención, el chiste ofrece una amplia variedad de tipos: políticos, pornográficos o “verdes”, de crítica anticlerical, de humor negro, etc.
El chiste gráfico aunque en el relato de un chiste literario pueden tener una parte importante los gestos y las expresiones faciales y mímicas del narrador, básicamente el humor se consigue, mediante uso de determinados códigos lingüísticos. En cambio, el chiste gráfico basa toda su expresividad en el empleo de la imagen; por ello, gran parte de la comicidad lograda mediante juegos verbales resultará intraducible al sencillo código del dibujo humorístico. Inversamente, resulta muy difícil narrar en palabras un chiste gráfico sin que pierda la mayor parte de su gracia. Algunas veces, el chiste gráfico cuenta con la ayuda del lenguaje hablado: el dibujante puede añadir alguna frase al pie de la viñeta o hacer hablar a los personajes introduciendo los diálogos en los clásicos “bocadillos” o “globos”.
Una condición indispensable para la comprensión del chiste gráfico es el conocimiento previo del tema por parte el observador; lo mismo sucede con la caricatura humorística, que pierde toda su eficacia si el que la ve no conoce al personaje atacado. La mayor parte de los dibujos humorísticos están en íntima relación con un lugar y una época determinada.
@rteixana72